El tiempo pasa,
la vida sucede,
la distancia separa,
los chicos crecen,
el amor se derrite y se evapora,
los corazones se rompen,
las carreras terminan,
los trabajos viene y van,
los padres mueren,
los colegas olvidan los favores,
los hombres no llaman cuando prometen...
Pero las amigas están ahí, no importa el tiempo ni la distancia entre ustedes; una amiga nunca está tan lejos que no la alcance tu necesidad. Cuando tengas que caminar por ese valle solitario y lo tengas que hacer sola, tus amigas estarán en el borde, alentándote, orando por ti, interviniendo y esperándote del otro lado. A veces hasta quebrarán las reglas y caminarán contigo. Las amigas son la bendición de la vida. El mundo no sería igual sin ellas, ni yo sería la misma. Cuando empezamos esta aventura llamada femineidad, no teníamos idea de las increíbles alegrías y tristezas que nos esperaban; ni sabíamos cuanto íbamos a necesitarnos.

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