Una belleza para esta Pascua...
lunes, 25 de marzo de 2013
Pascua...
Desde tiempos inmemoriales, la Semana Santa ha sido festividad religiosa más importante porque se celebra la resurrección de Jesucristo después su pasión y muerte. Pero también, al tener orígenes en tiempos paganos, se celebra la Pascua con símbolos como el conejo de Pascua y los huevos de colores para los niños.
Si aún no sabes a qué se debe esta figura, te propongo que conozcas la historia conejo de Pascua y algunos cuentos para que los puedas compartir con los más pequeños de la casa.
Los conejos y huevos de Pascua..
Al conejo se le asoció con la gallina en la Edad Media, ya que ambos animales simbolizaban la fertilidad, el renacimiento y la primavera, una temporada de nueva vida. Es por ello que al conejo de Pascua se le relaciona con los huevos (supuestamente de la gallina).
Esta celebración con los conejos de Pascua entregando dulces y huevos de colores inició en Alemania y se expandió a los Estados Unidos, cuando los europeos migraron a América y llevaron consigo sus costumbres y tradiciones.
En la actualidad, el mundo espera estas fechas de Semana Santa, sobre todo los niños, para recibir huevos de colores, conejos de chocolate y diversos caramelos de goma de parte de los Conejos de Pascua.
Espero que te haya parecido interesante la historia del conejo de Pascua.
Origen del Conejo de Pascua.
El origen del conejito de Pascuas que se origina en Alemania pero que tiene sus raíces en los tiempos paganos, ya que se conmemoraba a la diosa Eostre (nombre de donde deriva Easter, en su traducción al español; Pascua).
Eostre, también conocida como Ostara, era conocida como la diosa de la fecundidad, la descendencia y la primavera y siempre estaba acompañada por un conejo, que significa la nueva vida y fertilidad por su gran capacidad reproductiva.
Aunque también se dice que esta diosa estaba representada por una liebre y que esta fue antes que el conejo, pero finalmente quedó este último como símbolo de la tradición.
Otra leyenda de la mitología asegura que Eostre tenía conejos, estos simbolizan la abundancia porque son conocidos como el animal más fértil, y sorprendentemente pusieron huevos de colores. Esta es una historia más para los niños.
Además, se dice que Eostre era representada por una liebre, su símbolo terrenal, ya que estos animales son nocturnos, nunca cierran los ojos y vigilan durante las noches. Esto está profundamente relacionado con la Pascua, ya que esta festividad se rige de acuerdo a la luna llena.
La tradición de los huevos de pascua...
Todo comienza en Semana Santa y culmina con el Domingo de Pascua, que se presenta como una de las más importantes fiestas religiosas.
Más allá de los días no laborables, los kilos de chocolates que se comen, los conejos y las roscas típicas,
la Pascua tiene una historia digna de ser contada.
La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos, una de las conmemoraciones más importantes para la cristiandad. Muchos fieles van a misa con ramos de olivo -símbolo del recibimiento de Cristo en Jerusalén- para que sean bendecidos.
En esta semana se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.
Con el Domingo de Ramos se evocó la entrada de Cristo en Jerusalén.
Según la fe católica, el pueblo judío le dio la bienvenida agitando ramos de olivo.
A partir del jueves próximo -día que se conmemora la Ultima Cena- la liturgia religiosa adquiere mayor importancia.
El viernes santo se evoca el tormento de Cristo en su marcha hacia el Calvario y el domingo, con la Pascua de Resurrección, se festejará el paso de la muerte a la vida del Hijo de Dios.
La Pascua constituye el fundamento sobre el cual se asienta y gira toda la vida del cristianismo.
Es festejada por 1200 millones de fieles en todo el mundo y
el Papa da la bendición en una misa urbi et orbi desde la Basílica de San Pedro.
Las tradiciones en esta fiesta han ido variando con el correr de los siglos hasta llegar a convertirse, para la gran mayoría de la gente, en una semana donde no se trabaja y se comen los famosos huevos de Pascua. De hecho,
el Domingo Santo es uno de los dos días del año en el que se consume más chocolates (el otro es la Navidad).
Desde los comienzos de la humanidad, el huevo fue sinónimo de fertilidad, esperanza y renacimiento.
El huevo adquirió importancia dentro de la mitología egipcia cuando el Ave Fénix se quemó en su nido y volvió a renacer más tarde a partir del huevo que lo había creado en un principio.
También los hindúes sostenían que el mundo había nacido de un huevo.
Los huevos de pascua en la antigüedad eran de gallina y de pato, y en la Edad Media les eran regalados a los chicos durante las celebraciones.
Al tiempo, los cristianos comenzaron a obsequiarse huevos durante la Semana Santa con regalos y al principio el siglo 19, en Alemania, Italia y Francia, aparecieron los primeros huevos hechos con chocolate con pequeños regalos adentro.
En cuanto a la decoración, los huevos de pascua siempre han representado un desafío para los reposteros.
Pero las diversas culturas fueron decorando de manera diferente los huevos.
En sus comienzos, eran pintados a mano con colores estridentes que representaban la luz del sol.
Los huevos se hacían uno a uno con un molde prefabricado, lo que dificultaba mucho su elaboración masiva.
Los colores estridentes fueron apareciendo con las grandes producciones de huevos, por los años 20 y 30 del siglo pasado.
Caminata...
Sé que mi caminar tiene una dirección y un destino, por eso debo medir mis pasos, prestar atención en lo que hago y no en lo que hacen los que a mi lado también pasan, o por los cuales, a su lado paso yo.
Que no me engañe con el ánimo y el vigor de los primeros trechos, porque llegará el día en que mis pies no tendrán tanta fuerza, se herirán en el camino y se cansarán más rápido.
Que cuando esté cansado, no me desespere y crea que aún tendré fuerzas para continuar, principalmente cuando hubiera quien me auxilie.
Y que oportunamente, en mis sonrisas, me acuerde de que existen los que lloran, para que así mi risa no ofenda el dolor de los que sufren; por otro lado, cuando llegue mi turno de llorar, que no me deje dominar por la desesperanza, sino que entienda el sentido del sufrimiento, que me nivela, que me iguala, que vuelve iguales a todos los hombres.
Cuando tenga todo, equipaje, valor, agua en mis provisiones, ánimo en el corazón, botas en los pies y sombrero en la cabeza; para de esa forma, no temer al viento, al frío, a la lluvia y al tiempo. Que no me considere mejor que aquellos que se quedaron atrás, porque podría llegar el día en que no tenga nada más para mi viaje y aquellos que rebasé en el camino, me alcanzarán y también podrán hacer lo que yo hice o de hecho no hacer nada por mí, entonces, me quedaré en el camino sin concluirlo.
Cuando el día brille, que tenga deseos de ver la noche en que el camino será más fácil y más ameno; pero, cuando sea de noche y la oscuridad vuelva más difícil el arribo, que sepa esperar el día como aurora, el calor como bendición.
Que perciba que el caminar sólo puede ser más rápido, pero mucho más vacío…
Cuando tenga sed, que encuentre la fuente en el camino; cuando me pierda, que halle la indicación, la flecha, la dirección.
Que no siga a los que se desvían, pero que nadie se desvíe siguiendo mis pasos…
Que la prisa por llegar no me aparte de la alegría de ver las simples flores que están en la orilla del camino, que no perturbe la caminata de nadie, que entienda que seguir hace bien pero que, a veces, es necesario tener el valor de volver atrás y recomenzar tomando otra dirección.
Que no camine sin rumbo, que no me pierda en las encrucijadas, pero que no tema a los que me asalten, los que se enmascaren, que vaya a donde debo ir y, si cayera en medio del camino, que permanezca el recuerdo de mi caída para impedir que otros caigan en el mismo abismo.
Que llegue, sí, pero, aún más importante, que haga llegar a quien me pregunte, a quien me pida consejo y, sobre todo, ¡Que pueda seguir confiando en mí!
sábado, 17 de noviembre de 2012
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